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En Contra de la Curaduria / No Necesitamos Curadores.

October 10, 2017

En Contra de la Curaduría / No necesitamos Curadores!

 



El proceso de “Curaduría” es es antidemocrático, autoritario, opaco y corruptible. Concentra el poder bajo una falsa promesa de democracia. Así como las elecciones políticas, voluntariamente le concedemos el poder a una autoridad que asume que sabe mejor que nosotrxs. Sin dar razones, sin discusión, los curadores eligen a sus artistas y deciden dónde y cómo mostrar qué tipo de trabajo. Pero estas exhibiciones no pueden ser tan transgresoras y críticas, ya que los curadores le rinden cuenta a los museos y galerías.

¿Cómo es que en el mundo del arte (donde tanto se hace habla de “la libertad”) todo el poder se concentra en manos de los autócratas de la exposición? ¿Adicionalmente de qué manera son los curadores cómplices de perpetuar la neo-liberalización del arte?

 

Los efectos de la epidemia curatorial no se limitan a la exposición y tiene un impacto en todo el mundo del arte. Desde que la curaduría ha existido - en realidad no durante tanto tiempo - los artistas se han adaptado al nuevo régimen de exhibición. Ahora ofrecen sus obras bajo todo tipo de temáticas, ya que a los curadores a menudo les gusta elegir un “tema” para su exposición.

 

El resultado termina en la producción y en la exposición de arte que tiene que ser "sobre algo". Las co-dependencias que se han superado desde hace mucho tiempo están regresando. Formalmente, los artistas son autónomos, pueden hacer lo que quieran. Pero los curadores también pueden hacer lo mismo. Con la sutil diferencia de que este último decide lo que realmente se exhibe.

 

Los curadores no le tienen una responsabilidad al público. Los curadores le tienen una responsabilidad al mercado. Crean exhibiciones para incrementar su propio Cápita Cultural y a la autoridad de su respectiva Galeria y Museo.  Sin embargo, cuando el dinero para las exposiciones se hace más escaso, las galerías y los colectores donan e invierten de su propio dinero para mantener la exhibición. Como resultado, muchas exposiciones se reducen a “actividades de marketing” en favor del mercado del arte. Las exhibiciones privadas se están volviendo como muestras de poder, autoridad y capital económico que dialoga solo con el mercado del arte y no con el público social.

 

Aun cuando el público tiene poder y paga para presenciar una exhibición sobre algo “humanitario” o “critico”, el poder recae sobre la visión y política del curador mismo para hacernos reflexionar sobre dado tema. El público le entrega el poder del activismo social a los curadores para generar debate e incrementar la consciencia. Esto es sumamente peligroso.

En lugar de discutir públicamente la selección y los criterios de una exhibición, las listas de artistas se tratan como un secreto de Estado. Por otro lado, la mediación entre el Curador y el Público es considerada como el problema más urgente para los curadores. ¿Cómo puede un Curador mantener su autoridad cuando se ve enfrentado con un Público? Se negocia.  Muchas veces este dialogo entre el Curador y el Publico ocurre después de la exhibición fuera expuesta.

Los espectadores han sido degradados a simples objetos de mediación, nadie está preocupado por su opinión. Sin poder, la crítica ha caído al nivel del ornamento puro. En las revistas de arte, la crítica llena las páginas entre los anuncios. Junto con la mayoría de las teorías que circulan en el campo del arte, se ha retirado en gran medida a la venerar y adorar el trabajo de los curadores con un florilegio filosófico decorativo.

 

Los historiadores del arte deben saber que las cosas pueden funcionar de diferentes maneras. Exhibir no era siempre el negocio de los autócratas. Había una época en que los curadores tenían que hacerse cargo del trabajo comparativamente aburrido de cuidar las colecciones de un museo, para curar, literalmente. Grandes exposiciones, como las primeras ediciones de la Documenta, sirvieron para documentar el estado actual del arte contemporáneo. Por supuesto, estas ediciones fueron curadas, pero habían criterios. Y estos criterios fueron discutidos. Desde que la curaduría se convirtió en objeto de obsesiones individuales, los criterios se han evaporado y también lo han hecho las discusiones.

 

Volviendo a la historia, en los tiempos previos a 1920, se encuentra la institución del jurado, mayoritariamente compuesta por artistas en discusiones públicas frente a sus obras. Exposiciones importantes fueron organizadas por sociedades de artistas y clubes de arte, como el Sonderbund en Düsseldorf y Colonia, o las Secciones de Munich, Viena y Berlín. La fase más productiva del modernismo temprano fue marcada por exhibiciones colectivamente curadas y debatidas públicamente.

 

Cuando el modernismo alcanzó su pico y pasó de ser progresista a conservador, aquí fue cuando la curaduría entró en moda. Una vez que se ganó el poder institucional, tuvo que ser asegurado, y los “hombres fuertes y sabios” tuvieron que ser puestos a cargo.

 

Como predecesores de la curaduría, por lo general dos hombres se llaman, Alexander Dorner, que trabajó en Hannover durante los años 20s y 30s, y Willem Sandberg, que comenzó como diseñador gráfico en el Museo Stedelijk en Amsterdam e inventó la curaduría moderna antes y después de la Segunda Guerra Mundial. El cambio decisivo vino con la Documenta de 1972, cuando Harald Szeemann celebró la auto-gloria curatorial en todo su esplendor.

Hubo artistas que no perdieron el drama de este golpe de estado. Daniel Buren advirtió que, a partir de ahora, ya no es el arte, sino la exposición que se exhibirá, convirtiendo al curador en el verdadero artista. Robert Smithson, en su ensayo “Cultural Confinement”, afirmó que "el confinamiento cultural tiene lugar cuando un curador impone sus propios límites a una exposición de arte, en lugar de pedirle a un artista que establezca sus límites. Se espera que los artistas encajen en categorías fraudulentas. Algunos artistas creen que tienen un firme agarre en este aparato, cuando en realidad este ya se ha apoderado de ellos. Como resultado, terminan apoyando una prisión cultural que está fuera de su control".

 

¿Cómo podría esta cantidad de poder acabar en manos de los curadores? Para responder a esta pregunta, un breve vistazo a la historia de los museos ayuda. La mayoría de ellos fueron fundados alrededor de 1800, con el propósito de dar a las nuevas Estados-Naciónes una identidad cultural. (Desde aquí ya podemos ver lo problemático que es el origen de los museos cuando se combinan con un sentido de patriotismo.) Después de mediados del siglo XX, estos Estados-Naciones se transformaron en unidades económicas puras. La identidad cultural fue dejada al consumo. Las colecciones de arte y el acto de coleccionar arte se privatizó cada vez más. Así, los viejos museos perdieron su objetivo principal. La disminución de los presupuestos les obligó a restringir la recolección. En cambio, resolvieron la tarea de llenar sus espacios con exposiciones temporales. Los curadores llegaron como agentes de la Con-Temporalidad.

 

¿Qué podría remplazar el acto de la Curaduria? Los viejos museos y sus colecciones no volverán. Las asociaciones de artistas han perdido (durante mucho tiempo) su impulso progresivo. Pero tal vez sería posible revivirlos cediendole algún poder. En conjunto, la tarea principal es la de crear una situación en la que la exhibición pueda ser re-democratizada. Eso implica, tener debates, criticas, discusiones antes, y no sólo después de la exposición, para ejercer influencia, cambiar y dar forma a las decisiones.

 

Tal vez uno debería considerar la participación de un publico que ha sido en gran medida olvidado por el mundo del arte. No estoy hablando del 1% que puede permitirse el privilegio de invertir en arte, sino de todos los demás que podrían estar interesados ​​en el arte si sólo el arte también se interesaría en ellos, por supuesto, no sólo por imaginar sus vidas en videos fotografías y pinturas, pero cediendo parte del poder real y la toma de decisiones de las manos de los pocos de vuelta a las manos de los muchos.

 

¿Cómo puede ocurrir este cambio? Esta pregunta sólo puede ser seriamente planteada por aquellos que nunca han utilizado los medios de comunicación social. En todas las plataformas en línea, las personas se han acostumbrado a crear sus propias listas de reproducción (playlists), decidir qué amigos seguir, qué imágenes publicar y qué decir. ¡Estamos curando nuestra propia realidad todo el tiempo! Nadie se siente satisfecho con el contenido curado que nos dan de comer como cucharas en la boca. Por lo tanto, aquí está nuestra demanda a los museos, asociaciones de arte y el curador: superar la curaduría, involucrar al espectador, democratizar la realización de exposiciones!

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Los curadores son como los piratas que se han tomado el barco del arte contemporáneo. Los curadores son los bouncers que no te dejan entrar a Broder porque te vez pobre o andas mal vestido. Ellos deciden quienes si, y quienes no, bajo criterios que ellos mismos establecen. Y cuando explican su selección van a querer confundirte, con teorías y vocabularios elitistas hasta que te sientas impresionado. Los curadores son una especie nueva, inventada por el neoliberalismo, y por más de 5,000 años el mundo del arte no los necesito ¿porque surgieron ahora? No olvidemos la revolución de los impresionistas que se alzaron en contra del salón, y formaron sus propias exhibiciones y exposiciones y centros y asociaciones!
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-Algunas preguntas para reflexxxxionar:

¿Cómo se vieran los museos si fueran curados por la comunidad al que pertenece?
 ¿Se pueden privatizar el arte – Publico?
 ¿Por qué hay que pagar para entrar a un museo? ¿El museo es un espacio privado?
 ¿Qué tipo de arte muestran los museos estatales?
 ¿Por qué en Nicaragua no se ha invertido en un Museo de Arte Contemporáneo?
 ¿Cuál ha sido el rol del museo en las revoluciones Latinoamericanas?
 ¿Cuál es el perfil de un Curador? ¿Cómo se llega a ser un Curador? ¿Dónde se puede estudiar curaduría?
¿Cómo se viera todo el sistema del arte contemporáneo si se democratizara sus recursos y sus espacios?
¿Cómo nos organizamos entre artistas para poder democratizar nuestras pasiones en vez de competir por espacios elitistas?
¿Qué pueden hacer los curadores que no pueden hacer los artistas organizados?


*Este articulo se copio y apropio increíblemente del trabajo primeramente publicado por “DAILY ZEIT” en Alemán. Nosotros desterritorializamos la versión en Inglés de la página “&&&”.  Pero pues, no creemos en la propiedad privada, ni en que sea propiedad intelectual.

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